Prosélitos aviesos

 
Autor: José Luis Suarez M..
 

El pasado domingo se llevaron a cabo en diversos estados del territorio nacional las tan esperadas y vitoreadas pero al mismo tiempo divisorias elecciones primarias de la oposición venezolana, aupadas por muchos y criticadas por otros, contra todo pronóstico en tiempo record se armó la cosa y llegó el festín, así pues la semifinal de las elecciones regionales dio comienzo y al final de la noche 20 ciudadanos y sus organizaciones políticas fueron proclamados ganadores –bueno, así debía culminar la historia pero la verdad es que en algunos estados la cosa estaba reñida y al pasar de las horas los resultados cambiaron y en otros casos podrían cambiar en los próximos días-.

Así pues, como lo insinué en mi columna pasada, es de resaltar que a Rosales y su gente el Zulia les dijo basta –es que UNT ha quedado en evidencia notoria infinidades de veces en sus ambiguas acciones, Rosales también ha sepultado la credibilidad de su tolda política, porque la suya la perdió hace mucho-. Hubo sorpresas agradables e inesperadas derrotas pero de eso se trata una elección, cualquier cosa puede pasar.

La fiesta electoral del domingo da para todo, y hasta algunas elecciones impugnadas hay, resaltan los casos del estado Aragua y concretamente el del estado Yaracuy –lo cual está en pleno desarrollo-, impugnación más que justificada y coherente dados los hechos ocurridos en la tierra de mitos y leyendas –a decir verdad, un número importante de electores dañaron la majestuosidad del evento insigne de la democracia, el voto-. Desde el inicio de la campaña en este estado del occidente del país se podía prever los acontecimientos del pasado domingo, aunque sus protagonistas estuvieron a la altura, un alto porcentaje de sus militantes dejaron mucho que desear de su comportamiento, hablando de más de sus contrincantes y haciendo campaña desleal que empañaba el resplandor de los tres caballeros yaracuyanos que intentaban representarlos. Y en este punto es donde cobra sentido el nombre de esta columna y quiero referirme concretamente al gran perjudicado de todo esto: Luis Parra, pues fueron los militantes de PJ quienes se comportaron de manera errática durante el desarrollo de la fiesta electoral, al verse perdidos en unos centros electorales y ganadores en otros cerraron las mesas antes de la hora acordada, hacían proselitismo político dentro de los centros electorales, irrespetaban a los miembros de mesa y responsables de los centros electorales, sin contar sus manipulaciones –frenadas muy sabiamente por los encargados de los centros, que lidiaron con amenazas- para permitir que electores votaran con fotocopias de cédulas de identidad, pasaportes y hasta carnet de la patria –habrase visto tal calamidad- a sabiendas que dichos documentos estaban prohibidos para ejercer el sufragio. Es entendible el afán por lograr el triunfo pero hay que moderarse lo más posible para que todo salga bien y se logre el éxito planteado. Se escuchaba decir a menudo: pero si somos nosotros mismos ¿cómo nos vamos a pisar la manguera unos con otros? – no, el respeto a las reglas nunca esta demás, nunca sobra- Al final de la noche hubo triunfadores y derrotados, Pilieri Gianninoto se quedó por segunda vez en la carrera para sorpresa de muchos y alegría de otros, el hombre que le ganó dos juicios políticos a Chávez, el que tenía más experiencia y quien con el apoyo de un solo partido consiguió concentrar sobre sí más de once mil voluntades quedó en tercera posición, todo se reducía a Luis Eduardo y Gabriel Alejandro. La balanza se inclinó y le dio el triunfo –aparentemente temporal- al abanderado de PJ, Avanzada Progresista y UNT.

El lunes Luis Parra se autoproclamaba ganador daba gracias y fomentaba un tanto nerviosamente la tan aclamada unidad, sin saber que horas más tarde sus contrincantes impugnarían la elección y su triunfo empezaría la carrera a la extinción, solo horas saboreó Luis Eduardo la victoria, pero ¿Qué sucedió? ¿Quiénes son los responsables? Las respuestas son simples y para quienes estuvimos en primera persona el domingo en el lugar de los hechos son más que evidentes, hoy los malos de la película son Biagio y Gabriel –muchos los critican y dicen que son dos "riquillos" acostumbrados a ganar y encaprichados con el triunfo, idea alejada totalmente de la realidad- pero que mas pueden hacer si hay evidentes pruebas de fraude electoral, cualquiera que hubiese participado y verifica que hubo fraude alzaría la voz e impugnaría la elección, es coherente y lógica esa acción, así que a dejarnos de novelas y entender con madurez la posición de ambos. Aquí los culpables son los prosélitos de Luis Eduardo, quienes sucumbieron  a sus  pasiones, a sus  ansias de poder -entendibles por demás y nada criticables-, ellos en su afán de conducirlo al poder se dejaron llevar por la adrenalina propia del momento e incumplieron las reglas establecidas por la junta electoral nacional y regional, olvidaron el decoro y las buenas costumbres, olvidaron que sus contrincantes eran sus vecinos, que al día siguiente se verían en sus trabajos, en la cola para comprar el pan, en la cola del banco, o incluso barriendo las aceras de sus cuadras, olvidaron que se han prestado la sal y otros alimentos –cuando eso se podía hacer, pues hoy en día se hace trueque-, que se han abrazado en diciembre al finalizar el año, que han enterrado y llorado juntos a sus parientes, y sí, felicitaciones, lo lograron, aun y con sus desenfrenadas pasiones llevaron a Luis Eduardo al triunfo, pero un triunfo viciado, amañado y poco transparente por lo cual es írrito y cuestionable y que trajo como consecuencia una lógica impugnación y posible orden de repetición de la elección que sin dudas dejaría sin corona al rey proclamado, y es que la alianza Pilieri-Gallo –como si de castas sicilianas se tratase, no por lo infame sino por italiana- sin dudas le quitaría el triunfo a Luis Eduardo y se lo daría a Gabriel Alejandro -y es que estos errores de coronar y luego desdecir el triunfo no solo suceden en la televisión- y como si de un show se tratase el lunes que viene posiblemente tendremos un nuevo candidato formal que se enfrentará a un venido a menos León Heredia -quien aderezó la justa del domingo mandando a votar a los trabajadores oficialistas en los diversos municipio por los diversos candidatos, hasta un prefecto desfiló su humanidad por un centro electoral y votó-, queriendo hacer una gracia hicieron una morisqueta -reza el dicho popular- y los seguidores de Luis Eduardo fueron su verdugo, lo sentenciaron a muerte y le hicieron la peor traición pública que hubiere vivido jamás, el caballero Luis Parra no merecía ese comportamiento avieso de sus seguidores, ellos lo sepultaron, lo llevaron a la plaza y lo ahorcaron –como si en la edad media estuviéramos- lo convirtieron en un rey sin corona –un rey muy meritorio además-.

Pero al Cesar lo que es del Cesar –así narra la biblia-, y el Cesar posiblemente se llamará Gabriel Gallo quien a sus treinta y un años, con poca experiencia política pero con amplias condiciones a demostrado ser un contrincante de altura y desde ya ha puesto a temblar a la cúpula corrupta del madurismo regional, pues sin dudas hará la epopeya y será el gobernador más joven hasta la fecha que se haya sentado en la silla más importante del edificio situado al frente a la Catedral de San Felipe y que tiene a su espalda las ruinas de la ciudad primigenia devastada por el terremoto de 1812. Amanecerá y veremos qué rumbo toma esta historia y si Luis Eduardo mantiene la copa en sus manos o tiene que cederla a Gabriel Alejandro.

Perdiendo también se gana

La primera ronda de esta elección -porque la repetición aún no se ha dado y aun es incierta-, dejó los puntos claros en materia de liderazgo y maquinaria política, además del candidato ganador hubo otro triunfador, y fue el partido Convergencia, quien aunque llegó de tercero en la contienda termina como el más fuerte y siendo la primera fuerza política opositora del estado Yaracuy, ganando en cinco municipios y teniendo más de once mil seguidores que distan de ser aviesos sino todo lo contrario. La realidad es la siguiente: Luis Parra obtuvo 12.905 votos productos de la unión de tres partidos nacionales: PJ, Avanzada Progresista y UNT, Gabriel Gallo obtuvo 11.799 votos productos de la unión de tres partidos nacionales que son: Voluntad Popular, Acción Democrática y parte de COPEI, y Biagio Pilieri obtuvo 11.663 votos productos del trabajo en solitario de Convergencia y algunos partidos pequeñitos. A la luz de estas cifras aun perdiendo el partido de Pilieri Gianninoto fue el ganador de la contienda, pues en solitario obtuvo casi la misma cantidad de votos producido por la unión de partidos nacionales, y es que la competencia se pronosticaba reñida por la calidad de sus protagonistas, esto demuestra que el éxito no está en triunfar sino en mantenerse en el tiempo y Convergencia de eso sabe bastante y lo sigue demostrando, con trabajo en equipo, seriedad y compromiso sigue más viva que nunca en el estado Yaracuy y jamás le hubiese cortado la cabeza a Biagio como lo hicieron los militantes de PJ a Luis, porque si algo se debe evitar en cualquier partido – y después de esta amarga experiencia aún más- es tener prosélitos aviesos.